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Zika: Q&A with the infectious disease expert

16 Feb, 2016

Laura Rodrigues, Professor of Infectious Disease Epidemiology at the London School of Hygiene & Tropical Medicine, is studying mothers and babies affected by Zika virus in Brazil.

Credit: Posto de Saúde da Ilha do Maruim

Credit: Posto de Saúde da Ilha do Maruim

Where are you at the moment?

I’m in the city of Recife, on the eastern tip of Brazil. It’s the capital of Pernambuco, the state at the centre of the Zika epidemic.

Was anyone prepared for this?

Not at all – it came as a surprise to the world! Across Pernambuco, there used to be nine cases of microcephaly a year. Since the beginning of August 2015, more than 1,400 suspected cases have been notified. And the Zika season is likely to start again – the rainy season brings water, and the mosquitoes lay their eggs in any little bit of water they can find…

What is your research trying to find?

We’ve got three studies underway. The first is examining the causes of microcephaly – the strongest hypothesis is Zika infection, but we need to be completely sure. The second is to identify the exact risks to women in terms of the stage of pregnancy they are at when exposed to Zika. And the third is to see how the babies develop.

How do the trials work?

We’re in very close contact with maternity hospitals across the state. So for the first study, when a baby with microcephaly is born, we’ll interview the mothers about Zika exposure during pregnancy and collect blood samples (when possible from the umbilical cord), measure the head circumference and get CT scans of the baby. We also follow the same process for a control sample of similar babies born without microcephaly. We’re also studying some babies who have already been born with microcephaly.

For the second study, we’re recruiting pregnant women who get the kind of rash associated with Zika. We investigate them for Zika, dengue and chikungunya [viruses all spread by the Aedes mosquito]. Then we follow them to establish what proportion will have a miscarriage or a stillbirth, and what proportion have a baby with microcephaly or other malformations. That will tell us how common microcephaly really is and how it is affected by the trimester in which the mother becomes infected.

For the third study, we want to track the babies’ developmental delays – looking at things like whether they have convulsions and how they interact or make eye contact.

How did you get involved?

I’m the lead for collaborations with Brazil at the London School of Hygiene & Tropical Medicine. I’m Brazilian myself: I trained here, went to London for postgraduate studies and remained here for the rest of my career. When the epidemic started, the government asked a group of epidemiologists in Pernambuco to think about research projects. They called me, I talked to them, and the Brazilian Ministry of Health invited me to come. The government gave us enough money for one of the studies, and we’re raising money for the others.

Who are you working with?

Professor Laura Rodrigues. Credit: LSHTM/Anne Koerber

Professor Laura Rodrigues. Credit: LSHTM/Anne Koerber

Our group is based at the local branch of the Fundação Oswaldo Cruz, which is a large research institute funded by the government. They’ve given us their boardroom, which we have to vacate if there’s a meeting. We have 10 professionals in our group and 14 health visitors who go out to hospitals or take a van to visit women at home (although two of them are off sick with Zika at the moment). We’re working very closely with the hospitals, and with the State of Pernambuco Department of Health.

What are you hoping to achieve?

I think the key thing is finding out when people are most vulnerable to Zika, and what proportion of babies is affected. If it turns out that 90 per cent of women who get infected with Zika at a particular critical stage of pregnancy have an affected baby, as happens with rubella, then there’s good reason to start thinking about a treatment as well as a vaccine – or maybe the option for women to have access to a legal termination. The other aspect in those decisions is how severe the children’s disabilities are going to be.

What’s the mood like?

When I was first here in November, it felt a little like Europe during the plague – there was this very scary new health trend, and people didn’t really know what was causing it. The government has done a good job getting information out there, but there’s a lot of concern.

The families are very worried. The state has set up centres for pregnant women to self-report for investigation and notification: over 1,000 presented in the last two months. But there is no treatment, abortions are illegal in Brazil, so once a person is pregnant and infected, there’s nothing that can be done.

In our team, we’re obviously very sad for the mothers and the kids, but this gives our work a sense of urgency.

by Robert Colvile

The Wellcome Trust has provided initial funding for Professor Rodrigues’s work.

This article is published under a Creative Commons CC BY 4.0 licence and you are free to republish it under these terms.

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El Zika: Entrevista con una experta en enfermedades infecciosas

Laura Rodrigues, Profesora de Epidemiología de Enfermedades Infecciosas en la Escuela de Higiene y Medicina Tropical de Londres, analiza a madres y niños infectados por el virus del Zika en Brasil.

¿Dónde está en estos momentos?

Estoy en Recife, en el extremo oriental de Brasil. Es la capital de Pernambuco, el estado que se halla en el centro de la epidemia del Zika.

¿Estábamos preparados para esto?

En absoluto. ¡Ha sido una sorpresa para todo el mundo! Desde comienzos de agosto de 2015 se ha informado de más de 1.400 posibles casos. Y es probable que la temporada del Zika comience de nuevo: la estación de lluvias trae agua y los mosquitos ponen sus huevos allí donde encuentren una mínima porción…

¿Qué intenta averiguar con su trabajo?

Tenemos tres estudios en marcha. El primero investiga las causas de la microcefalia. La hipótesis más probable es la infección del virus del Zika, pero necesitamos estar completamente seguros. El segundo trata de identificar los riesgos concretos para las mujeres por lo que respecta a la fase en que se encuentra su embarazo cuando se ven expuestas al Zika. Y el tercero busca analizar cómo se desarrollan los bebés.

¿Cómo funcionan los ensayos?

Estamos en estrecho contacto con los hospitales de maternidad de todo el estado. Para el primer estudio, cuando nace un niño con microcefalia, hablamos con la madre sobre su exposición al Zika durante el embarazo y recogemos muestras de sangre (cuando sea posible, del cordón umbilical), medimos la circunferencia de la cabeza y hacemos escáneres al niño. Seguimos el mismo proceso para tener una muestra de control de bebés similares nacidos sin microcefalia. También estudiamos a algunos bebés que ya habían nacido con microcefalia.

Para el segundo estudio contamos con mujeres embarazadas que presentan el tipo de erupciones asociadas al Zika. Las analizamos en busca del Zika, el dengue y el chikungunya [todos ellos virus propagados por el mosquito Aedes]. Luego hacemos un seguimiento para determinar qué proporción tendrá un aborto o un mortinato, y que proporción dará a luz un niño con microcefalia u otras malformaciones. Eso nos indicará si realmente la microcefalia es común y en qué grado la determina el trimestre del embarazo en el que la madre resulta infectada.

Para el tercer estudio, queremos hacer un seguimiento de los bebés que sufren retrasos en su desarrollo, centrándonos en posibles convulsiones, en su manera de interactuar o en si establecen contacto visual.

 ¿Cómo se involucró en todo esto?

Dirijo la colaboración entre Brasil y la Escuela de Higiene y Medicina Tropical de Londres. Soy brasileña: me preparé aquí, fui a Londres para hacer estudios de posgrado y me quedé allí trabajando. Cuando comenzó la epidemia, el gobierno pidió a un grupo de epidemiólogos de Pernambuco que presentara proyectos de investigación. Me llamaron, hablé con ellos y el Ministerio de Sanidad brasileño me invitó a venir. El gobierno nos dio fondos suficientes para uno de los estudios, y estamos recaudando dinero para los otros.

 ¿Con quién está trabajando?

Nuestro grupo tiene su base en una filial local de la Fundaçao Oswaldo Cruz, que es un centro de investigación muy grande financiado por el gobierno. Nos han cedido su sala de juntas, que desalojamos cada vez que se celebra una reunión. Tenemos 10 profesionales en nuestro grupo y 14 asistentes sanitarios que van a los hospitales o se acercan en camioneta a visitar a las mujeres en sus casas (aunque dos de ellos están ahora de baja, infectados por el Zika). Colaboramos estrechamente con los hospitales y con el Departamento de Salud del Estado de Pernambuco.

¿Qué espera conseguir?

Creo que la clave está en averiguar en qué momento somos más vulnerables al Zika y qué proporción de bebés resulta afectada. Si resulta que un 90% de las mujeres infectadas con el virus en una fase concreta de su embarazo tiene un bebé afectado, como ocurre con la rubeola, entonces hay razones para empezar a pensar en un tratamiento y en una vacuna, o tal vez en la opción de que las mujeres tengan acceso al aborto legal. El otro aspecto que debemos tener en cuenta a la hora de tomar estas decisiones es el grado de incapacidad, mayor o menor, que tendrán los niños.

¿Cómo están los ánimos?

Cuando llegué aquí en noviembre era un poco como Europa durante la peste: había esta nueva tendencia tan alarmante para la salud, y la gente no sabía cuál era la causa. El gobierno ha hecho un buen trabajo dando información, pero hay mucha preocupación. Las familias están asustadas. El estado ha habilitado centros para que las mujeres embarazadas puedan examinarse: se han presentado más de 1.000 en los dos últimos meses. Pero no hay tratamiento y el aborto es ilegal en Brasil, así que una vez que una persona resulta infectada no puede hacerse nada. En nuestro equipo estamos muy tristes por las madres y los chicos, pero a la vez somos conscientes de la urgencia de nuestro trabajo.

El Wellcome Trust ha aportado la financiación inicial para el trabajo de la Profesora Rodrigues.

Escrito por Robert Colvile

Este artículo se publica aquí bajo una Creative Commons CC BY 4.0 licence.

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  1. M Clement Hall permalink
    16 Feb, 2016 2:10 pm

    Zika virus seems to be present across the globe in the usual tropical belt, but microcephaly seems to be a Brazilian issue. Clearly if I know this then so does CDC and all the other experts. I find it hard to believe Madame Zika is the cause, and wonder about local mineral factors such as caused Mikimoto..

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